“¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración”
Immanuel KANT. (1)

La pandemia que acecha al mundo en los últimos meses y semanas, en forma intempestiva, sin freno alguna, convoca a la reflexión. La tragedia opera sobre nuestro mundo, el dramático escenario que se disemina sin miramientos; en las élites del mundo, tanto como en su castigadas y diseminadas periferias, resulta una escenografía caótica y desbastadora. Acecha la muerte, y por ende distintas naciones tiñen su discurrir diario, con el ropaje sangriento de la tragedia. Mientras tanto, responde la llamada geopolítica, con disímiles concepciones ideológicas sobre la gestación de las riquezas y el fundamento inherente a su reparto. Mientras tanto, responden las ciencias, con sus disímiles concepciones de la biología, la epidemiología y la medicina general.

Mientras tanto, responde la filosofía y nos convoca a la reflexión, a la visibilización del miedo, a la demanda de combatir la angustia, y a partir de ella, procurar simbolizar el escenario dramático en que se convierte el mundo de hoy. Y desde esta simbolización, recuperar el acto humano de pensar, el acto humano de entender, el acto humano de sentir que este caótico presente, puede ser interpelado desde algún atisbo de intelección. Para desde aquí, generar nuevas acciones, nuevas realidades, tendientes a pensar y soñar un futuro inmediato que posibilite la gestación de una superación de lo trágico, de una nueva re-construcción de las diversas sociedades.

Slavoj Zizeck, el filósofo esloveno, con énfasis y fidelidad a su estilo, señala que el coronavirus destruirá las bases del sistema capitalista (2). De esta manera, afirma que la pandemia genera consecuencias que merecen ser interpretadas. En esta perspectiva, Zizek supone que las múltiples cuarentenas que se realizan en el mundo, procuran cuidar a los propios y defenderlos de los enemigos, que fronteras afuera, resultan amenazantes para las identidades propias. Aquí mismo, vale recordar que Europa central venía cuidando sus fronteras, de la posible invasión de refugiados políticos provenientes de la enorme pobreza de los confines del mundo. Al respecto, el avance del virus convoca a reinterpretar la localización del enemigo, ya que éste, habita el país vecino, la ciudad vecina, y hasta al propio vecino.

Tres ideas de relevancia, según mi parecer, vertebran el texto de Zizek:

1- El virus ataca a las bases constitucionales del actual sistema capitalista. La infección viral, en su dimensión real y virtual, comienza a conmover a la economía y hasta las instituciones políticas del llamado mundo global.

2- Como consecuencia de lo anterior, el virus porta una faceta “benéfica”, que permitiría pensar una sociedad alternativa. La cual, debería establecerse, más allá del mercado mundial, como así también de los estados-naciones actuales. En este punto, el filósofo esloveno sostiene que es necesario implementar un cambio radical sobre el escenario del presente. El coronavirus “nos une a todos: todos estamos afectados”, dice Zizek, interpretando los efectos de la pandemia.

3- A partir de los puntos anteriores, el pensador aludido construye su proclama esperanzadora: el coronavirus nos invita a construir un camino basado en la confianza en las personas y en la ciencia. En conclusión; estaríamos ante una oportunidad de gestar un nuevo comunismo, radicalmente disímil a los antiguos comunistas. En efecto, ya que el virus golpeó letalmente al mercado mundial y a los respectivos países, estaríamos ante la oportunidad de superar las políticas del mercado capitalista, y de los estados actuales, mediante un nuevo sistema que reivindique el valor de la libertad y del Estado.

El filósofo surcoreano, Byung-Chul Han, salió con velocidad, a cuestionar las aseveraciones del pensador esloveno. Para Chul Han, Zizek se equivoca, ya que después de la pandemia el mundo verá, según lo cree, el resurgimiento tanto del gobierno chino, como de los mercados internacionales. Sin cavilaciones, el pensador radicado en Berlín, aduce: “El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegara a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución” (3)

Al igual que Zizek, el filósofo surcoreano, utiliza el énfasis y la claridad para expresar sus opiniones. De este modo, afirma que el estado oficial chino y las sociedades neoliberales, acumularán más poder aún. Frente a esta situación, no retrocede, y propone una referencia para reflexionar sobre el mundo por venir. Si no podemos confiar en el virus, ni siquiera en su supuesta faceta destructiva del capital y el poder actual, tal como expresa Zizek, es necesario, ahora más que nunca, argumenta Chul Hang, confiar en la razón. Solo con la razón se podrá destruir la letalidad de la pandemia, como así también la destructividad del capitalismo actual, pregona el pensador surcoreano.

Ahora bien: ¿y si lejos de suponer que la filosofía en estos días nos ofrece un enfrentamiento de posiciones, en el que solo nos quedaría tomar partido por una, nos realizara una invitación a superar las meras discusiones signadas por polaridades? En este caso, nos queda la razón, tal como lo postula Chul Hang, la razón tal como la entiende Kant. Desde la cual, podríamos plantear apenas en esbozo, algunos argumentos.

En primer lugar, podemos destacar que si Estados Unidos representa la capital del poder internacional, no podemos negar que el coronavirus le está generando el mayor daño que haya recibido como nación. La pandemia desata una tragedia ilimitada sobre el país del norte, dónde vidas humanas y capital, sucumben al unísono, a diario, sin detenimiento. Nunca antes, habían sufrido semejante daño. Al respecto, cabe destacar que solo en dos oportunidades fueron atacados directamente; en la isla de Pearl Harbor, y en las torres gemelas. En efecto, esta situación podría convocarnos a destacar las referencias del pensador esloveno: nunca antes fue atacado el capital, de modo tan radical. Aquí mismo, podríamos recordar que Karl Marx, vislumbró que el desarrollo de la riqueza ilimitada del capital, podría contener en sí, tal nivel de concentración económica que sucumbiera por la propia contradicción que generará. La riqueza burguesa, por caso, atentaría contra la misma burguesía. ¿No resultaría acaso el coronavirus un enemigo invisible, más letal, que cualquier país que haya querido enfrentar directamente a Norteamérica? O acaso; ¿Esta pandemia, no resulta más letal que cualquier revolución marxista o fundamentalista, que haya querido desplazar a cualquier gobierno del mundo?

Frente a la reflexión anterior, es posible posicionarse sosteniendo que así como el capital está siendo atacado, sin saberse cuáles van a ser las consecuencias, también es cierto que tal como afirma Chul Han, el poder internacional no caerá por efectos de la pandemia. Tal vez, sea en este punto, en el cual podríamos aprovecharnos, tanto de uno, como del otro de los ilustres pensadores. En este punto, entonces podríamos afirmar que ambos están en lo cierto, que ambos resultan necesarios para permitirnos establecer intelecciones tendientes a entender las consecuencias de esta pandemia y el futuro inmediato.

Para concluir; el mercado internacional se verá afectado por la pandemia, claro está. La denominada globalización presentará sus ilimitados perjuicios: daños humanos y económicos. Frente a esto, tal vez nos quede pensar el lugar de los Estados. Estados, que puedan reformular sus principios políticos constitutivos, en procura de pelear alguna porción a la ferocidad del mercado internacional, que atacado por la pandemia, tal vez encuentre algún punto de inconsistencia. Entonces, coincidimos con Zizek, el coronavirus le hará daño al capital. Entonces, coincidimos con Chul Han, es necesario, aún más que nunca, recurrir al poder de la razón.


Información complementaria

1. KANT, Immanuel. Respuesta a la pregunta: ¿qué es la ilustración?

2. ZIZEK, Slavoj. Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de “Kill Bill” y podría reconducir a la reinvención del comunismo.

3. BYUNG-CHUL HAN. La emergencia viral y el mundo del mañana. El PAÍS.

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